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13 febrero 2011

Internet y la revolución

Ahora que Mubarak se ha marchado de Egipto, habrá que ver cómo se desarrollan los acontecimientos y si el país se desarrolla hacia la democracia o hacia la teocracia. Sesudos analistas ya están discutiendo la cuestión, siguiendo como siempre las modas políticas, pero este mono quiere hacer su reflexión sobre otras cosas.

El libro 1984 de Orwell describe una distopía política en la cual la humanidad es controlada mediante el empleo de nuevas tecnologías. Ojos espía, micrófonos, y otros artilugios son empleados para controlar hasta los comportamientos más privados de la gente. Orwell escribía en 1948, pero muchos conspiranoicos han querido ver en su libro una anticipación de nuestra época actual. El argumento sería el siguiente: somos hoy completamente dependientes de la tecnología de la información, y por lo tanto somos vulnerables de ser controlados. Internet, la telefonía, etc. son así herramientas mediante las cuales el poder (sea quien sea) nos controla y nos vigila.

No hay más que ver los últimos eventos en Egipto para darse cuenta de que esto es patentemente falso. El poder no es una entidad todopoderosa capaz de controlarlo todo. Los manifestantes y revolucionarios en Egipto han hecho uso de las redes sociales como Facebook o Twitter, del correo electrónico, de los sms. Sólo cuando el gobierno ha bloqueado el uso de Internet (evidencia de que no lo controlan) han pasado a sistemas de comunicación más primitivos (el megáfono y el correveidile). Pero para entonces la revolución ya estaba en marcha.

Creo que los conspiranoicos lo tienen cogido completamente al revés. La democracia y la libertad individual son cada vez más posibles, no menos, gracias a las nuevas tecnologías. Los tiranos de épocas pasadas controlaban a la población fundamentalmente mediante el control de la información. El secretismo y el oscurantismo siempre han sido las herramientas que tenía que aprender a usar cualquier aspirante a dictador. El flujo de información es enemigo de los tiranos, y esto es algo que se sabe desde hace siglos. ¿De qué tipo de información estamos hablando? Por supuesto, información de tipo práctica: qué está pasando, dónde, a quién. Cómo resistirse, dónde manifestarse, quién coordina, etc. Pero eso es sólo la guinda.

La información más importante son las ideas. Los manifestantes de Egipto, como los de cualquier otra parte del mundo que tenga conexión a Internet, tienen acceso a los escritos y a las ideas del resto del mundo. Saben cómo funcionan las democracias modernas gracias a que pueden leer los periódicos, los blogs. Y sobretodo pueden discutir ellos mismos las ideas en YouTube, en Facebook, o en Blogger. Hay por lo tanto un enorme flujo de información, un verdadero tráfico de ideas. Y es ese tráfico de ideas el que mueve la democracia.

Se me dirá que soy un idealista. Los conspiranoicos y los cínicos se reirán sin duda, puesto que es "evidente" que esta revuelta en el mundo árabe no es más que un puñado de idiotas siendo manipulado por oscuros agentes que lo último que quieren es la libertad del individuo. Tal vez. Pero discutir con conspiranoicos es lo mismo que discutir con fanáticos religiosos: una pérdida de tiempo. Por mi parte, creo que hay que saber cuándo ser pesimista y cínico, y cuándo ser razonablemente optimista y positivo. Creo que los egipcios (y los tunecinos, y los yemeníes, y el mundo árabe en general) nos han dado una lección de democracia, especialmente valiosa por proceder de quien menos la esperábamos.

Habrá que esperar que no se joda. Pero eso sería ser pesimista y cínico.